El Calafate: Bienvenida a la Patagonia.

26 de mayo de 2016. 02.45 am. Suena mi celular, avisándome que el transfer que me llevaría al aeropuerto estaba afuera de mi casa.

Mi vuelo salió a las 05.50 am de Santiago con destino a Punta Arenas. Amanecí en vuelo y me recibió la región de Magallanes con un frío intenso y un sol deslumbrante.

27 de mayo de 2016. 07.30 am. Estoy en el Rodoviario de Puerto Natales, lista para cruzar la frontera y llegar al destino principal de mi viaje, la ciudad de El Calafate, en la provincia de Santa Cruz, Argentina.

A esas alturas del año la cantidad de visitantes en la región ha disminuido bastante. Las bajas temperaturas, que bordean los 2°C y con mucha buena suerte alcanzan los 5°C, y el clima que comienza a empeorar suelen ahuyentar a los turistas. Por lo mismo, disminuyen las frecuencias y las compañías de buses que hacen la ruta entre Puerto Natales y El Calafate. Como ejemplo, éramos 8 pasajeros en viaje en el bus Cootra que tomé para llegar allá.

El viaje desde Puerto Natales a El Calafate es largo. No tanto por la distancia en sí, si no que también por la precaución al conducir. El hielo en las mañanas está fatal y cualquier descuido podría significar un accidente.

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Un mensajito en la Aduana argentina. ¡Para qué no se nos vaya a olvidar!

El proceso de aduanas es muy normal, muy de timbrar y ya está. Mi anécdota en esta parte de la historia es de un pobre estadounidense que se quedó dormido y no timbró su salida de Chile, por lo que no podían timbrarle la entrada en la aduana argentina. El chofer, no sin algo de enojo, tuvo que acompañar al chico a la aduana chilena mientras el resto de los pasajeros nos quedamos “felices”, esperando en el bus.

En el camino hacia El Calafate, poquito más allá de la frontera, pasamos por Río Turbio, una pequeña ciudad que vive de la minería del carbón (o lo intenta) y de la generación de energía eléctrica. La verdad es que la ciudad en sí se veía algo deprimente. Silenciosa, solitaria, fantasmagórica, vacía. Aquí se nos fueron dos pasajeros, quedamos 6 en ruta.

Luego, la ruta daba muchísimas vueltas (vi el sol cambiar de lado un par de veces, inexplicablemente) y pude apreciar lo que es la verdadera Patagonia, ese descampado eterno y plano que brilla bajo el sol de la mañana,  donde se recortan las siluetas de los guanacos corriendo por ahí. Esa es una vista que siempre me ha gustado, ver lo inmenso y sentirme pequeña.

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También puede usted dejar una muestra de su amor aquí en el fin del mundo (kind of).

Después de 7 horas de viaje, aproximadamente, llegamos a El Calafate y yo llegué a mi hostal, el América del Sur (100% recomendado). Una vez desempacada fui a hacer lo que tenía que hacer: pasear.

El hostal está algo alejado de la Avenida del Libertador, que es la calle principal de El Calafate, pero vale absolutamente la pena por las vistas que tiene del Lago Argentino y los atardeceres que son a otro nivel. Además, el hostal tiene loza radiante, por lo que los pisos están temperados y eso es lo que termina abrigando las habitaciones. Sinceramente, larga vida a la loza radiante, porque la amo.

El pueblo en sí es chiquito, porque vive 100% del turismo hacia el Parque Nacional Los Glaciares, y todo lo interesante está alrededor de la avenida principal, ya sean restaurantes, cafés, bares/pubs, tiendas, agencias de turismo, supermercados, etc.

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Muy típico de la Patagonia Argentina.

En general el estilo de las construcciones, al menos en esta calle, es muy típico sureño. Con esa mezcla tan particular entre madera y piedras que se puede ver también en las calles de Bariloche y de San Martín de los Andes.

 

Existe un…¿paseo? llamado Aldea de los Gnomos que es un sueño visitar, no solo por la construcción, si no porque es muy lindo y está ambientado como en un cuento de hadas. Sí o sí van a pasar por ahí. La mayoría de las tiendas que hay son de recuerdos, chocolaterías o algún restaurante.

Técnicamente El Calafate es una ciudad lacustre, pero llegar a la orilla del Lago Argentino no es tan fácil. Hay que caminar su resto por la Avenida del Libertador y buscar alguna calle que te lleve hasta el Paseo Kirchner y recién ahí podrás divisar el lago.

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No muerdas la mano de quien te da de comer, se llama esto.

¡Ah! Una cosa que me llamó la atención: estar en la provincia de Santa Cruz es estar en el reino de los Kirchner y aquí la gente los defiende a muerte. Durante su gobierno (tanto en el de Néstor, como en el de Cristina) se le dieron muchos subsidios a la zona, la sacaron adelante y, por eso, la gente les está muy agradecida.

El gran problema es que ahora que esos subsidios ya no existen, o se están investigando, algunas localidades (como Río Turbio) están comenzando a morir, porque ya no tienen de qué vivir. Una triste realidad.

Este es un review cortito, pues El Calafate en sí no tiene mucho más que lo que les he contado. Existen un montón de actividades que realizar estando acá, por supuesto. Visitar el Parque Nacional Los Glaciares, viajar a El Chaltén, ir a hacer cabalgata a Estancias, etc., etc., pero lo que se puede hacer en la ciudad no es, a mí parecer, mucho más que lo que les he contado.

En el próximo post estará el highlight de este viaje, mi visita al Parque Nacional Los Glaciares. ¡Definitivamente una de las mejores experiencias de mi vida!

 

Tips para El Calafate

  1. Definitivamente les recomiendo el hostal América del Sur. Es amplio, tiene desayuno incluido, les ayudan con los tours y tienen un fogón maravilloso en el espacio común.
  2. Amo el Supermercado La Anónima. Tiene buenos precios y buenas promociones, como para poder ahorrar en los almuerzos y cocinarse en el hostal. Está muy bien ubicado en la Avenida del Libertador y, además, está abierto hasta las 10 de la noche 🙂
  3. Los souvenirs son caros 😦
  4. Un restaurante que probé estando aquí fue La Toldería, tenían una promoción de hamburguesa muy buena por 115 pesos argentinos 🙂
  5. Como todo pueblito pequeño, tienen la costumbre de cerrar a la hora de almuerzo…eso sería más o menos entre las 13 y las 16 horas. Así que mejor utilicen esas horas en otra cosa.
  6. Los pasajes en bus Cootra me costaron:
    • Puerto Natales – El Calafate: 15.000 pesos chilenos.
    • El Calafate – Puerto Natales: 460 pesos argentinos.

 

 

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