Montevideo (de mi amor), parte 1.

Siempre he tenido fijación con las ciudades a orillas de algo. Mar, lago, río, lo que sea. Me llaman. Esa es la razón por la que Valparaíso ha sido mi amor de toda la vida, la razón por la que me enamoré en cinco segundos de San Francisco, y, probablemente, una de las razones por las cuales Montevideo me flechó.

Acompáñenme en mi pequeño recuento del primer día en Montevideo, capital de la República Oriental del Uruguay.

Uruguay es un país chiquito. Es un poquito extraño pensar que la cantidad de gente que vive ahí es la mitad de lo que vive en Santiago. Esa es una de las cosas que me impresionan de la demografía, que existan ciudades tan grandes cuya población equivale a la población de un país completo. Intuitivamente, pienso que quizás en eso radica la gracia de Uruguay, en que no es un país grande y  poderoso (aunque creo que tampoco busca serlo), con ganas de sobresalir. Uruguay vive la vida a su gusto y a su propio ritmo, sin joder a nadie y sin que nadie los joda de vuelta. Laissez faire, laisezz passer.

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Montevideo con su aire ñuñoino. En Avenida 18 de Julio.

A medida que mi vuelo se fue acercando a Uruguay, luego de haber cruzado unos Andes muy, muy nevados, me enteré de lo que es plano. Sé que suena como una tontería, porque estuve en el Altiplano, pero es que ahí podías ver las montañas gigantes (las grandes alturas de la Cordillera de los Andes) a lo lejos. En cambio, en Uruguay es un plano infinito, para donde mires jamás verás cordillera, jamás verás montañas, solo un horizonte difuso.

Para una persona como yo, que está acostumbrada a levantarse todos los días con la cordillera como un punto de referencia, suele resultar confuso no verla.

El viaje desde el aeropuerto de Carrasco hasta mi hostal (el Che Lagarto) duró más o menos 40 minutos y me costó US$45, en taxi. Sé que hay servicios de transfer, e incluso hay micros/buses/locomoción colectiva que pasan por el aeropuerto, así que busquen esas alternativas antes que el taxi…que entenderán que es carísimo y nadie, excepto yo, lo tomaría.

 

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Plaza Zabala, Ciudad Vieja. Tan tranqui que me quedé leyendo un rato.

La ruta por la que me llevó el taxi, fue bordeando el Río de la Plata por las ramblas, que son lo mismo que nosotros llamamos costaneras. Así, en una primera pasada, me dio la impresión de que Montevideo tenía un aire muy parecido a Viña del Mar, en lo arquitectónico y en lo urbanístico, en la disposición de los edificios frente al río, etc. Una vez que nos alejamos de las ramblas y entramos en la ciudad, esta se vuelve muy Ñuñoa, con sus calles llenas de árboles, su arquitectura y sus calles adoquinadas. Así que la primera impresión fue: Montevideo es una mezcla entre Viña del Mar y Ñuñoa.

En Montevideo existen tres cosas que hay que hacer sí o sí. Visitar la Ciudad Vieja, caminar infinito por las ramblas y el letrero de Montevideo, ‘cause why not.

En mi primer día en Montevideo, y dado que Che Lagarto está ubicado lejos de las ramblas, lejos de la Plaza Independencia y lejos de la Ciudad Vieja, me lancé a la Avenida 18 de Julio a caminar los 2,8 km que me separaban del primer hito.

Montevideo es una ciudad para caminarla, las distancias no son tan largas y la tranquilidad que se vive da para disfrutar de las calles, del ruido de la ciudad, del cielo de otoño.

Llegar a la Plaza Independencia es fácil. En ella podemos encontrar un tremendo monumento dedicado al General Artigas, prócer de la independencia uruguaya, el Palacio Salvo y también la presidencia de la nación.

Al final de la Plaza Independencia está la Puerta de la Ciudadela, que marca el inicio de la Ciudad Vieja y el paseo peatonal Sarandí.

La arquitectura del casco histórico de Montevideo se presenta con líneas más pertenecientes al estilo neoclásico y menos inspiración colonial española de lo que hubo acá en Chile.

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El inicio de calle Sarandí. Ciudad Vieja.

Caminando por la calle Sarandí, se encuentran vendedores ambulantes de artesanía, tiendas de ropa, librerías, pequeños almacenes, restaurantes. Dado que es uno de los puntos turísticos de la ciudad, tiene todo lo que uno pudiese necesitar.

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Aquí Montevideo, fomentando la percusión como expresión artística.

También, me encontré con un espectáculo de percusión muy bueno en la Plaza Constitución. Creo que quienes estuvieron conmigo, concuerdan que los chicos tenían talento para utilizar materiales comunes como instrumentos. Subiré un video de ellos, lo prometo, así ustedes me dan su opinión =)

Si uno continua caminando hacia el Río de Plata, te encuentras con la calle Perez Castellano (También peatonal) que te deja frente a frente con el Mercado del Puerto. Comer acá es una tradición, pero no es tan alcanzable para el bolsillo de viajero en modo económico. También dentro del Mercado hay algunas tiendas que venden recuerdos de Uruguay (¡y dulce de leche por montones!)  pero tampoco son muy baratas. Siendo sincera, eché de menos los precios de Perú y Bolivia en cuanto a souvenirs.

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Las ramblas se pensaron como una solución de conectividad entre el puerto y el resto de la ciudad. Ahora son prácticamente carreteras.

Llegar a las ramblas desde la Ciudad Vieja significa caminar dos cuadras. Así que después de almorzar algo rápido, me fui a aplanar la ciudad por las ramblas.

Existen tiendas que te arriendan bicicletas para que puedas recorrer las ramblas en ellas. Yo me rehusé, porque me gusta caminar…y me daba un poco de flojera devolverme a dejar la bicicleta y luego ir hacia el hostal. Así es como caminé cerca de 3,5 km por la rambla República Argentina para llegar a Playa Ramírez.

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Por las ramblas. Caminando infinito. 

Los uruguayos tienen algo con sus ramblas. En mi recorrido vi mucha gente en patines, en bicicleta, caminando, haciendo el mismo recorrido que yo. Vi gente con sus cañas de pescar, sentados mirando el horizonte. Vi grupos de amigos conversando y compartiendo el bendito mate. Vi gente estacionada en sus autos mirando el río, conversando. Vi gente fumando. La vida de estos uruguayos se revuelve alrededor de las ramblas y el mate. Y no sé como será en Argentina, pero acá yo creo que la devoción por el mate es más grande, salen con sus bolsitos, con un termo, el mate y la yerba para todos lados, porque lo que no puede faltar es mate.

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Playa Ramírez. El lugar más lindo para ver atardecer.

Mi destino final el primer día fue, como lo mencioné antes, Playa Ramírez. Es una playita chiquitica cerca del Parque Rodó, donde pude disfrutar de un atardecer impresionante. Definitivamente una de las vistas más lindas de Uruguay y el broche de oro para un día de caminata estupendo.

El próximo post se viene con el segundo día de caminata por Montevideo y además un resumen de los días extra que pasé aquí después de visitar Colonia, con anécdotas incluidas =)

 

Datos para Montevideo, parte 1.

  1. No sea pavo como yo y no tome taxi del aeropuerto a su hostal/hotel/casa, etc. No quiere pagar 45 USD por eso.
  2. McDonald’s es bastante popular aquí. Hay uno en Plaza Constitución en Ciudad Vieja, otro en el Terminal de buses/Shopping Center de Tres Cruces y alguno que otro desperdigado por Av. 18 de Julio. 215 pesos uruguayos el combo de nuggets, lo que equivale a $4.900 pesos. Saque usted sus propias conclusiones.
  3. Si quiere hacer el recorrido por las ramblas, vaya a Orange Bikes en el paseo Perez Castellano. 15 USD las 4 horas.
  4. Dese una vuelta por el Mercado del Puerto, porque hay harto trabajo en cuero que ya se quisiera una. Me tenté con esos bolsos que traen espacio para el termo, el mate y la yerba. Muy útiles.
  5. A mí parecer Montevideo es una ciudad ligeramente más cara que Santiago, así que para alimentación a ponerle atención a los pequeños almacenes y a los supermercados.
  6. El hostal Che Lagarto queda muy cerca del terminal de Tres Cruces, así que yo lo encontré ideal. Además, todas las tardes tienen una once para los turistas, un quequito con té, café, leche, chocolate caliente, etc.
  7. En la esquina de Colonia con Dr. Martín Casimiro Martínez hay una panadería que vende chivitos buenos y a buen precio. Tienen que probar los chivitos, son como una institución en Uruguay.
  8. Por si le interesa ir a Buenos Aires en Buquebus desde acá, le recomiendo visitar la página y pensarlo muuuy bien. Mi más reciente investigación me dejó con los pelos de punta viendo el precio.
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