Recorriendo el Valle Sagrado de los Incas.

Aprovechando los días extra que gané por haber comprado un ticket de avión para devolverme a La Paz, tomé un tour flash que me paseó por el Valle Sagrado de los Incas, específicamente visitando las ruinas y los pueblos de Pisaq, Ollantaytambo y Chinchero. Dado que esto lo hice apenas uno o dos días antes de viajar de vuelta a Chile, me di cuenta de que de Perú no conozco nada y que voy a tener que volver a recorrer estos lugares y otros más que se me quedaron en el tintero como Maras, Moray y Sacsayhuamán.

Yo creo que Perú jamás va a terminar de sorprenderme.

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Hola. Aquí yo, tomando sol.

El primer destino del tour eran las ruinas de Pisaq, que quedan a unos 30 km de Cusco. Pero antes de llegar allá pudimos ver, de lejos, las ruinas de Sacsayhuamán y pasamos por un criadero de llamas, vicuñas, guanacos, etc. donde aprendimos las diferencias entre estos animales, que son todos como primos.

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El super zoom de la cámara sirve para estas fotos.

El siguiente destino fueron las ruinas de Pisaq, que estaban con muchas zonas restringidas cuando yo estuve ahí. Hacía poco hubo un deslizamiento de rocas en el que, desafortunadamente, falleció una niña de 8 años.

Dentro de lo que no pudimos ver estaba el Palacio Imperial, que se encuentra en la parte más alta de las ruinas. Sin embargo, no me quejo, las vistas de los andenes de cultivo son impresionantes, porque son muchos y más grandes que los de Machu Picchu. Creo que eso indica que las ciudades tenían propósitos distintos, aún cuando no se sabe con certeza cuáles.

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Aunque no lo parezca, ahí hay cadáveres =/

Un dato muy importante es que en Pisaq está el cementerio precolombino más grande que se haya encontrado hasta el momento. En sus cerros están escondidos una especie de nichos, donde no solo se enterraba el cuerpo del difunto, si no que también sus pertenencias.

Otra de las cosas interesantes que nos contaron, es que la disposición de las ruinas forma la silueta de un ave (Así como la ciudad de Cusco, como estaba construida antiguamente, tiene forma de puma/jaguar). Al parecer, los incas tenían algo con la representación de animales en sus ciudades.

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Llévese el recuerdito en la feria artesanal de Ollantaytambo.

El tour continuó su camino hacia Ollantaytambo, pueblo al que llegamos después de un almuerzo contundente para reponer energías.

Deben ser unas 4 veces ya que he pasado por Ollantaytambo y jamás se me había ocurrido echarle una mirada más allá de lo que veo cuando voy (o vengo) camino a la estación de trenes. Me arrepiento profundamente de lo anterior, porque el pueblo tiene ese encanto de lugar pequeñito, sus propias ruinas y nada que envidiarle a Machu Picchu. Tiene su cosa especial.

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¡Cuéntenme si ven la cara de un inca ahí!

La subida a las ruinas se hace lento, pero seguro. Son muchos los visitantes y estrechas las escalas. Así que se sube con paciencia, lo que ayuda a recuperar el aliento y escuchar las historias del lugar. Aquí, tal como en Machu Picchu, se puede apreciar el trabajo de los incas con la piedra, la fineza del tallado y cómo las piedras encajan perfectamente unas con otras.

 

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Desde las alturas.

Desde la parte más alta de las ruinas, donde se encuentra el Templo del Sol, se puede observar el pueblo, chiquitito, y el valle que yace a los pies de la montaña. Los caminos que hay por los cerros para recorrer Ollantaytambo son bastante angostos, estando algunos de ellos cerrados para el público en general. Así que hay que practicar la precaución =)

Y si quieren un ejemplo de por qué hay que tener precaución, solo les contaré que un gringuito estaba feliz jugando con su iPhone cuando se le cayó a un canal y probablemente se fueron todas las fotos de sus vacaciones. O puedo contarles de la señora que no iba atenta al camino y casi se cae.

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La Iglesia de Chinchero y la gente que quedaba con sus tejidos para vender.

El día se hace corto, tal como dijo nuestro guía, y nosotros tuvimos que volar para llegar a Chinchero. En este pueblito enano, hay otro conjunto de ruinas. Más pequeñas que las de Ollantaytambo y Pisaq, pero en esta se puede ya ver como los españoles intentaban borrar la huella de los inca. En donde estaban las ruinas, se alza una iglesia que debe tener al menos unos 500 años. La arquitectura, el diseño y las pinturas de la iglesia dan cuenta de la historia que lleva a sus espaldas.

En Chinchero también visitamos a un grupo de mujeres que nos mostraron como hacen sus trabajos a telar y la manera en que hacen las tintas para las lanas, extrayendo colorantes de “productos” naturales (léase plantas y/o insectos).

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¡Adiós, Valle Sagrado! ¡Volveré!

El atardecer nos pilló en Chinchero, y mientras el sol se escondía y el silencio comenzaba a reinar, no pude evitar sentirme contenta por todo lo vivido y recorrido en lo que llevaba de viaje.

Un día completo recorriendo Valle Sagrado y me faltó, me faltó tanto que estoy obligada a volver.

Con esto terminan mis crónicas sobre Perú. Un país sin duda maravilloso, lleno de gente increíble, con una fuerza magnética y con un atractivo intenso e ineludible.

Así como hice con Bolivia, pronto les subiré un video resumen de mis aventuras en Perú =)

 

Datos para Valle Sagrado.

  1. Los tours a Valle Sagrado son más o menos iguales. Existen diversas combinaciones de lugares que visitar, así que vayan, coticen y decidan.
  2. Si mal no recuerdo mi tour costó 45./S y lo contraté en mi hostal, Ecopackers Cusco. El tour puede ser contratado con o sin almuerzo. Yo contraté sin almuerzo e igual me llevaron a un lugar donde el buffet nos salió como 30./S
  3. Siempre es bueno llevar mucha agua, lentes y bloqueador. El sol estuvo fuerte, sobre todo en la mañana.
  4. Recomiendo 100% no hacer tour y darse el tiempo de recorrer, de alguna manera, el Valle Sagrado a cuenta de uno. Así puedes recorrerlo a tu antojo, dedicarle el tiempo que sea necesario y no tener que andar corriendo y sacando fotos apuradamente, porque tienes que ir a otro lugar.
  5. Existe un ticket turístico que cuesta la módica suma de 70./S que te permite el ingreso a Pisaq, Ollantaytambo, Maras y Chinchero. Haciendo una investigación un poco más acuciosa descubrí que existe más de un ticket turístico, dependiendo de la necesidad. Así que googleen para saber de qué va el tema.
  6. Siempre con efectivo, chiquillos. Sobre todo si quieren comprarse alguna cosita, recuerdito, etc., en Chinchero.
  7. Ojalá su guía no hable tanto como el mío. Don René hablaba hasta por los codos, justo cuando yo me estaba durmiendo, jajaja.
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