Qosqo: Capital sagrada del Tahuantinsuyo.

A una altura de 3.300 m.s.n.m y siendo la puerta de entrada al mundo del Imperio Inca, Cusco se muestra ante viajeros de todos los rincones del mundo como una ciudad señorial, de regio porte y con el peso que le corresponde por su lugar en la Historia de Latinoamérica.

Muchos años han pasado ya, pero al caminar por sus calles aún se siente ese espíritu de grandeza, realeza, de que estamos en un lugar especial. El hecho de que los españoles hayan hecho todo lo posible para borrar la cultura quechua del mapa, reafirma la teoría de la fuerza oculta que tiene la ciudad y que cubre cada uno de sus rincones.

Pasé una noche en Cusco antes de partir a Aguas Calientes/Machu Picchu, venía llegando de Puno y por no andar corriendo decidí salir al día siguiente en la mañana a Ollantaytambo para tomar el tren. Ahí fue que perdí mis lentes favoritos (Lloremos), mientras caminaba por Cusco buscando todos mis tickets (Tren, Machu Picchu, etc.) y comida. Llegando a las 4 pm, no había tenido ni una oportunidad de comer algo que no fueran galletas.

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Una tarde cualquiera de Marzo en la Plaza de Armas de Cusco.

Hace cuatro años que no caminaba por Cusco, pero logré ubicarme muy rápido. La verdad es que para el turista, la ciudad no cambia mucho. Aunque sí me sorprendí cuando vi un McDonald’s escondido bajo las construcciones absolutamente coloniales y ni qué decir ese letrerito de Starbucks Coffee, al lado de la Iglesia de la Merced (!). Son esas las señales de que Cusco se está modernizando, pero lo mejor de todo es que no pareciera cambiar la estética característica de la ciudad, lo nuevo se adapta a lo tradicional.

Una cosa que ha cambiado con el tiempo, eso sí, es el control sobre el comercio ambulante. Hay una gran cantidad de policías paseándose por la Plaza de Armas para evitarlo. Además, de algunos cambios en el tránsito de automóviles en las calles aledañas. En ciertos horarios, se cierran las calles y la Plaza de Armas queda como un paseo peatonal por sus cuatros costados.

Hablando de hostales, como para hacer un poco más útil este post, la primera noche me hospedé en el hostal Pariwana que es una muy buena y económica opción para gente joven. Es uno de esos hostales medio fiesteros, con música a todo volumen (aunque cerca de las 10 pm apagan la música del patio central para no molestar a los que están en las habitaciones colindantes). Mi dormitorio female only era bastante grande, para 8 personas y un baño al interior que estaba muy limpio. Lo único malo es que la pieza era muy encerrada (no tenía ventanas) y a mí me dio un pelín de claustrofobia estando ahí. Los chicos de la recepción, y en realidad todos los que trabajaban ahí, fueron siempre muy amables. Así que es una muy buena opción para alojarse en Cusco y, como todo lo bueno, la gente se pelea las camas. Aplique anticipación en la reserva.

Dado que se venía el fin de semana de Semana Santa, a la vuelta tuve que alojarme en otro hostal. Esta vez fui a Ecopackers Cusco, que me encantó desde el momento en que entré. Está ubicado muy, muy cerquita de la Plaza de Armas de Cusco, en una casona colonial gigante que no pierde nada de su onda, con un patio central, un salón con chimenea incluida y dos comedores para el desayuno. Los baños no están dentro de las habitaciones, lo que evita problemas con el olor a humedad, y pueden ser para hombres, mujeres y mixtos. Las habitaciones son un poco oscuras si se está con la puerta cerrada, pero lo atribuyo a la antigüedad de la casona. Aquí el dormitorio female only también era para 8 personas, así que el caos de la habitación es el que uno espera al compartir espacio con otras siete backpackers que llevan meses recorriendo Sudamérica y el mundo.

Si me preguntan, y comparando entre ambos hostales, yo me inclino por Ecopackers. Mi experiencia ahí fue muy buena y muy tranquila. Y chimenea, no olviden la chimenea.

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Me sorprende que autos pasen por estas calles.

Una de las primeras cosas que hice volviendo a Cusco, fue irme a pasear por el barrio de San Blas. No recordaba haber estado por ahí antes en 2011, así que me dispuse a corregir el error.

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Bailandooo~ (A lo Enrique Iglesias)

La verdad es que San Blas es un barrio bien bonito y acogedor. Esa onda de calles estrechas, con suelo de adoquines y fachadas coloniales, simplemente me mata. Tiene ese aire pintoresco que te hace sentir que estás viviendo siglos más atrás. En la Plaza de San Blas, me encontré con un pequeño mercado de artesanos y una demostración de bailes peruanos/andinos. Paseándome entre los puestos de artesanos, después de la música y el baile, me encontré con una señora que estaba tejiendo a telar. Me contó que los diseños los había aprendido de su mamá cuando era una niña y ahora tejía de memoria. No me pude resistir y le compré una bufanda.

En la tarde noche, pasando por la Plaza de Armas, vi que la Catedral estaba abierta. ¡Era misa de vigilia por Sábado Santo! Así que no me lo cuestioné dos veces y me fui a participar de la misa. Fotos de esto no hay, porque está prohibido tomar fotografías de la Catedral y yo soy de las que respetan esas cosas.

Un bonus. Nos bendijeron a todos bien bendecidos. Si digo que estaban tirando el agua bendita con balde, puede que no esté exagerando. Porque sentí como me corrieron unas gotas por la cara. Estaban motivados los sacerdotes.

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¡Hola, mi nombre es Cusco! Desde el mirador de la Iglesia San Cristóbal.

Al día siguiente, post Misa de Resurrección, hice un Free Walking Tour que me encontré en la Plaza de Armas. Estos chicos trabajan en base a propinas, así que me uní al grupo de los hispano-parlantes y me fui a recorrer las calles de Cusco, escuchando las historias que surgen en cada esquina. Este tour me paseó, por supuesto, por la Plaza de Armas, por detrás de la Iglesia de los Jesuitas, por San Blas y, después de una subida un poquito exigente (para una sedentaria como yo), terminamos en el mirador de la Iglesia San Cristóbal, desde donde se puede ver la ciudad.

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Los días en Cusco se alternaban entre nubes tormentosas y cielo despejado cada 5 minutos.

Un pequeño datillo para los que planean ir en Semana Santa, me enteré después de que a Medianoche se celebra la Misa de Resurrección en la Catedral y en quechua. Creo que es toda una experiencia, así que si planea su viaje por esas fechas, pregunte y vaya y vívalo.

Una pequeña anécdota sobre la Misa de Resurrección. Me preguntaron si quería leer uno de los pasajes de la Biblia…y me negué. Y ahora me arrepiento. Aunque me defiendo, porque igual es intimidante hablar frente a una CATEDRAL LLENA HASTA LA PUERTA de gente.

Siguiendo con el día, aproveché y me compré un pase para entrar a la Catedral de Cusco. Es caro y para algunas personas no vale la pena, pero como a mí me interesa la historia, invertí. El pase, además, permite las entradas al Museo del Arzobispado, la Iglesia de San Blas y la Iglesia San Cristóbal.

Para recorrer la Catedral de Cusco puedes optar por un sistema de audiotour que lo recomiendo al 100%, porque vas, caminas e investigas a tu ritmo. Y vale la pena pasearse por la Catedral, porque no es solo la nave principal, si no que también puedes recorrer las capillas que están a los costados y las obras de arte…qué maravilla, qué maravilla.

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Calle Inca Roca.

Mi último día en Cusco lo utilicé para la compra de regalos. Si bien hay distintos mercados artesanales cerca del Centro Histórico de Cusco, yo fui a Inca Roca esquina Hatunrumiyoc (la calle por la que uno sube a San Blas). Por esa esquina hay varias tienditas donde se venden recuerdos y a precios bastante democráticos (Me traje un chaleco que me costó menos de US$10) y están abiertos a la posibilidad del regateo.

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Monasterio de Santo Domingo (Qoricancha).

En este último día también aproveché de hacer todo lo que no había hecho aun, por lo tanto me dio un Museum Frenzy y fui al Qoricancha, al Museo del Arzobispado y a la Iglesia de San Blas.

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Y debajo de esto, el Templo del Sol.

Qoricancha me tomó varias horas de la mañana, porque no quise apurarme y aproveché de ver y de sentir con calma el lugar. Después de todo, es uno de los lugares más sagrados para los quechua que podemos encontrar en la ciudad de Cusco. La estructura y la construcción del Monasterio de Santo Domingo es una preciosa, en términos artístico-estéticos, pero el solo hecho de pensar que aplastaron todo lo que había debajo y que intentaron borrar la cultura indígena desde sus cimientos, le quita hermosura y le agrega violencia. El choque entre lo que quedó de las construcciones quechua y lo que se levantó sobre ellas, habla de intento de los españoles de hacer desaparecer todo.

En el Museo del Arzobispado, que también lo hice con audiotour, me entretuve mucho rato con piezas de arte cusqueño, que no solo tienen un valor artístico, si no que también histórico. Los óleos son la representación de lo que era la vida en tiempos de la Colonia, sus creencias y costumbres. Aquí tampoco se podía sacar fotografías. Si mal no recuerdo, se supone que es porque las pinturas son muy sensibles a la luz, especialmente a la del flash de las cámaras. Verdad o no, no lo sé.

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La tormenta se venía. Con truenos y relámpagos.

Mi día terminó en la Iglesia de San Blas, que es chiquita y humilde como una capilla, pero tiene un altar/retablo de oro impresionante (hasta ahí llegaba la humildad). Además, te dejan subir al campanario de la Iglesia, de donde se tienen unas tomas muy bonitas de la plaza de San Blas y de las calles aledañas, que son perfectas para fotografiar.

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Desalineada, pero feliz 🙂

Aunque me queda un post sobre mi recorrido express por el Valle Sagrado, la verdad es que aquí se finalizó mi viaje de 3 semanas por Bolivia y Perú. No me explayaré sobre mis emociones en mi primer viaje en solitario, pero sí les voy a decir que confirmé que es algo que hay que hacer, que sirve infinito, que es un desafío y, al mismo tiempo, un regalo.

Despedirme de Cusco y de mi viaje no fue difícil. Al contrario, sé que volveré a Cusco, porque Machu Picchu y yo seguimos teniendo algo pendiente. Y sé que seguiré viajando, porque estoy enamorada de la sensación del avión al despegar. Me fui feliz, me fui tranquila y me fui satisfecha por todos los momentos que viví, las personas que conocí, los desafíos que enfrenté y los errores que cometí.

Yo creo que no son necesarias más palabras, ni más fotos, ni nada de nada. Yo sé que ustedes tienen clarísimo que Cusco es un destino que hay que vivir, así que vayan sin miedo y disfruten todo lo que está linda ciudad tiene para ofrecer.

 

 

Datos para Cusco.

  1. Compra tu botella de agua, agarra tu mochila y tus mejores zapatillas, porque lo que más vas a hacer es caminar. Caminar, caminar, caminar, hasta que no necesites mapa para encontrar todos los recovecos escondidos del Centro Histórico.
  2. Un litro de agua estaba a 3/.S
  3. El pase para el tour por la Catedral + Museo del Arzobispado + Iglesias cuesta 30/.S
  4. Con mucha sinceridad les recomiendo que solo si les gusta el arte compren el ticket anterior. Si no, es probable que no lo disfruten tanto y lo terminen calificando como dinero “mal gastado”.
  5. Taxi desde mi hostal (Ecopackers, en el centro) al aeropuerto me costó 15/.S. Lloren con lo barato que es movilizarse (y de madrugada).
  6. Si se lo preguntan, los precios tanto de McDonald’s como de Starbucks están muy cercanos (por no decir iguales) a los precios en Chile 🙂
  7. Ha surgido un GRAN mercado de masajistas en las inmediaciones de la Plaza de Armas. A veces son un poco molestos, pero con un “no” basta y sobra. Lo mismo con el comercio ambulante y los guías turísticos.
  8. La entrada al Qoricancha es de 10/.S
  9. Si quieren ahorrar para entrar a las Iglesias y esas cosas, les aconsejo revisar los horarios de misa. En esos horarios las Iglesias están abiertas a todo público, sin costo.
  10. Dentro de todo la ciudad, o mejor dicho el sector, es muy seguro y dada la cantidad de turistas siempre había movimiento en el Centro Histórico hasta bien entrada la noche 🙂
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2 comentarios en “Qosqo: Capital sagrada del Tahuantinsuyo.

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