Copacabana: Descanso en las alturas.

Doy gracias a Dios por Copacabana, porque el descanso era más que merecido. Después de haber estado unos 7 días recorriendo el sur de Bolivia de manera bien outdoor, llegar al balneario de Copacabana fue una delicia suprema. Pero como todo destino en estos viajes, no estuvo exento de aventura y nuevos lugares que descubrir.

Copacabana es un pueblito pequeño, que se encuentra a orillas del lago Titicaca y a 3800 m.s.n.m. Se puede recorrer de punta a punta en menos de 1 hora aproximadamente. La verdad es que no tiene nada de especial, nada que te sorprenda demasiado, pero creo que es la simpleza del lugar lo que cautiva.

Debo confesar que aquí me di un lujo. Después de días de estar dando vueltas de hostal en hostal (y hoteles de sal y buses), decidí quedarme en un hotel. Y es que en realidad los precios en Bolivia son para disfrutarlos, así que mi elección fue el Hotel La Cúpula, que tiene una ubicación privilegiada en la ladera del Cerro Calvario, un poco más alto que el resto del pueblo, con una vista maravillosa del lago y de la ciudad, abajo.

Para llegar a Copacabana desde La Paz no debería ser un viaje largo, pero por un bloqueo en El Alto (nunca supe de qué era el bloqueo) nuestra “movilización” tuvo que darse una vuelta más larga, por lo que me terminé demorando cerca de 4 horas. Señor, sálvame. El punto positivo de todo eso es que vi lo que es la Bolivia de verdad, la rural.

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Cruzando el Estrecho de Tiquina.

Una de las cosas más entretenidas del viaje es cruzar el Estrecho de Tiquina. Es necesario para poder llegar a Copacabana y lo más gracioso es que para cruzar te hacen bajarte de tu vehículo y cruzas en un bote (sin salvavidas) que juras que está a punto de hacer agua y en otra lancha cruzan los vehículos (Sí, como en la foto). El cruce no dura más de 10 a 15 minutos y es entretenido, porque se mezcla la gente, los turistas y los lugareños.

Para mi mala suerte cuando llegué, al fin, a Copacabana me di cuenta de que había perdido mi tarjeta de migración (debe haber volado en algún lugar de Bolivia. Sospecho Uyuni) y me dijeron que no podía salir del país sin ella. Mis opciones eran: Pagar una gran multa (Según lo que decía la Cancillería chilena) o devolverme a La Paz a buscar una copia del documento a la oficina de migraciones.

Sin ganas de perderme un día completo de viaje, busqué información y encontré que el paso fronterizo de Kasani estaba apenas a 8 km de Copacabana. Así que tomé una “movilización” (un furgón lleno de gente) que me costó 2 Bs y me fui a la frontera.

En la frontera tuve que jugar mi carta de “soy una turista que no entiende nada y apiádese de mí, parfavaaar” con el único policía que estaba ahí y le pregunté qué podía/debía hacer. La respuesta fue bien simple, volver a rellenar el papel y pasar por la ventanilla. No mencionaron la multa, así que yo simplemente me devolví a Copacabana pensando en que había tomado la mejor decisión de la vida.

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Los botes más modernos de Bolivia (?).

En la “movilización” de vuelta, conocí a unas chicas peruanas que andaban de visita por la tarde. Con ellas conversé y nos fuimos a almorzar juntas (¡Trucha!) en alguno de los muchos restaurantes que tienen vista al lago. Me contaron de sus vidas, de Perú, y me recomendaron ir a Huancayo alguna vez, más adelante.

Después de eso, me fui a recorrer el pueblito. Todo pasa en la Avenida 6 de Agosto. Es donde están los restaurantes y las “agencias” de turismo que te llevan a la Isla del Sol y/o a la Isla de la Luna.

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Basílica de Nuestra Señora de Copacabana.

En La Paz y en Uyuni no sentí la necesidad de ir a ver las Iglesias del lugar. Sin embargo, esta no me la podía perder por ningún motivo. La Basílica de Nuestra Señora de Copacabana (Festividad: 5 de Agosto) debe ser el lugar religioso más importante de Bolivia, así que no podía perderme el lugar donde se llegan a reunir cerca de 200.000 personas venerando a la Virgen. No se pueden sacar fotos dentro de la Iglesia, pero el recuerdo queda.

No tengo ningún remordimiento en decir que el resto de la tarde me la pasé echada en una hamaca en mi hotel, tomando sol mientras leía.

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Después de haber perdido el aire subiendo escalas del tiempo de los Incas, esto es lo que se ve.

Al día siguiente, después de comprar mis pasajes a Puno, me fui a la Isla del Sol en un tour de medio día. De nuevo me subí a una de esas lanchas sin salvavidas, aunque esta se veía más moderna (al menos).

Al llegar a la Isla del Sol (lado sur), nuestro “guía” se presentó como agente de turismo, arqueólogo, instructor de yoga y pilates, y no recuerdo qué más, jajaja. De verdad dijo que era todas esas cosas. No sé si se habrá dado cuenta de que no le creía nada. El primer desafío del grupo fue subir los 200 escalones de las escalinatas de Yumani, pero una vez superado ese desafío todo se vuelve más fácil.

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Selfie time! Y mis lentes :c

Las vistas desde la Isla del Sol son increíbles y, la verdad, creo que vale la pena hacer la excursión de día completo en la isla. Así se puede recorrer de un extremo a otro y ver lo que hay en el lado norte. También hay gente que recomienda pasar la noche en la Isla del Sol, cosa que se puede hacer. El alojamiento es barato y tiene lugares donde comer, pero no creo que sea un must.

Una de las cosas de las que me arrepiento fue no haber subido el Cerro Calvario para ver el atardecer desde ahí. Es una de las cosas que hay que hacer, según los propios lugareños.

Mi periplo por Copacabana, y por Bolivia, terminó en Kasani. Donde efectivamente todo lo que tuve que hacer para salir fue rellenar, otra vez, la tarjeta de migración y me revisaron el pasaporte donde encontraron mi sello de entrada. Así con otro timbre marcado, me echaron de Bolivia para entrar al altiplano peruano.

¡Espero pronto poder subirles un video resumen de mis aventuras en Bolivia!

 

 

Datos para Copacabana.

  1. Para llegar a Copacabana, Loki Travel me consiguió un puesto con Vicuña Tours que me llevó por 45 Bs. Si quieren pagar menos, vale la pena preguntar en el Terminal de Buses de La Paz o en una parada cerca del Cementerio, donde los precios probablemente sean mejores.
  2. El cruce en el Estrecho de Tiquina se paga y cuesta 1-2 Bs.
  3. Si les gusta el pescado, coman trucha. Está buenísima.
  4. Aprovechen las excursiones de día completo en la Isla del Sol.
  5. Vayan a comer a Pan American Bakery and Pizzeria. No se van a arrepentir. Las pizzas son exquisitas y sus pancitos/pasteles/etc., también son para morirse. Está al lado de la Basílica de Nuestra Señora de Copacabana.
  6. El cruce entre Bolivia y Perú se hace por el paso fronterizo de Kasani – Yunguyo. Así se hace la ruta turística y los buses se van bordeando el lago.
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