Regresando a Uyuni.

Llegado el tercer día de las aventuras por el sur de Bolivia es hora de despedirse, pues se termina este pequeño tour 😦

Lo cierto es que es un día muy pesado, pues todo lo que avanzamos hacia el sur hay que deshacerlo para volver al pueblo de Uyuni. Así que es un día que parte muy, muy temprano y en plena madrugada, cuando el frío altiplánico está en su máximo esplendor.

¿Me creerán que no tengo fotos de las dos primeras paradas que hicimos en la mañana? Tendrán que confiar en mí y creerme con lo que les voy a contar.

La primera parada se hace antes del amanecer (Razón por la cual no tengo fotos. No me gusta tomar fotos con poca luz, no le he agarrado la mano) en los géiseres Sol de Mañana. Una pequeña zona con algunos géiseres y fumarolas no muy peligrosas, a las que te puedes acercar y curiosear a antojo. Sirve muy bien para capear el frío.

La segunda parada son unas termas, en las cuales puedes bañarte por el módico precio de 9 Bs. Mi descripción absolutamente objetiva del lugar es “una piscina de agua caliente”. Yo no me metí, porque hacía frío (aunque ya había salido el sol) y la distancia entre la caseta para cambiarse y la piscina era amenazadora, porque había mucha gente bañándose (tiende a estar un poco llena, dada la cantidad de personas que pasan por ahí en “tour” a esa hora) y, principalmente, porque no tenía traje de baño, ¡jajaja! Sí, se me quedó en Chile :p Eso es parte de pagar el noviciado del primer viaje en solitario.

Y ahora sí, se vienen fotos.

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Sí, las montañitas se parecen a las pinturas de Dalí y no hay quien diga lo contrario.

Hicimos una parada en el Desierto de Dalí (4.750 m.s.n.m), que en realidad se llama Pampa Jara (confirmado, en el lugar, por un solitario cartel con información para el turista). Cuentan las malas lenguas que el mismísimo Salvador Dalí habría viajado por esas tierras (?) y se habría inspirado en las montañas del lugar para pintar algunas de sus famosas obras (?!), pero en realidad es al revés. Dada la similitud de las pinturas de Dalí con las montañas de Pampa Jara es que al lugar se le conoce como Desierto de Dalí. Así que, viajeros, no crean todo lo que oyen 😉

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Volcán Licancabur y lo que quedaba de la Laguna Verde

Nuestra siguiente hito es en las faldas del volcán Licancabur, que se sitúa en la frontera entre Chile y Bolivia, a 4.360 m.s.n.m. A sus pies encontramos la Laguna Verde, que no se veía…ya saben, verde. Información recopilada en la siempre confiable (?) página de wikipedia indica que la Laguna Verde no alberga vida pues los minerales que hacen que la laguna se vea verde son tóxicos.

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De este viaje siempre recordaré que las lagunas son espejos de agua

Unos pasos más allá (casi literalmente) encontramos la Laguna Blanca y este lugar es lo último que visitamos antes de salir a toda velocidad hacia la frontera con Chile. La Laguna Blanca está unida a la Laguna Verde por un pequeño estrecho, información que alimentó mis sospechas de que es aquí donde terminó casi toda el agua de la Laguna Verde.

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¡A un paso de casa!

¿Por qué nos dirigimos hacia la frontera con Chile? El tour tiene una modalidad en que algunos de los pasajeros pueden ir hacia San Pedro de Atacama en Chile, en vez de devolverse a Uyuni. Es una opción bien considerada y, a mi juicio, práctica. De mi grupo, la mitad siguió camino a Chile y el resto nos mandamos un viaje bien duro, más o menos unas siete horas, para volver al lugar donde comenzó la aventura.

Siendo sincera, el viaje es super pesado y no porque sea incómodo, si no que porque son muchas horas de conducción,porque aunque la camioneta esté más vacía no deja de ser auto y el cansancio acumulado en los días anteriores se hace notar. Así que mi recomendación es que si no tienen ninguna obligación de volver a Uyuni, a La Paz o a Bolivia en general, mejor sigan camino hacia Chile. Su espalda, sus piernas y su cuerpo en general se los agradecerán.

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Rocas. Rocas everywhere.

Viendo el lado positivo de haber seguido, no todo es conducción en el viaje de vuelta. Pasamos por el Valle de Rocas, que son muchas rocas erosionadas por efecto del viento y de las erupciones volcánicas.

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La Iglesia de la “sobrepoblada” San Cristóbal.

La siguiente parada es ¡civilización! Se hace un pequeño descanso en el pueblo de San Cristóbal, que está cercano a una mina, de plata creo, del mismo nombre.

Aquí me tocó ver en la Iglesia a algunas mujeres del lugar cantando en lo que yo creo que es aymará. No les miento si les digo que sonaba entre mágico, místico y misterioso. Las mismas señoras que estaban cantando retaron a una chica que estaba intentando sacarles fotos (la que está entrando a la Iglesia en la foto de arriba), porque así son las mujeres de estos lados, no muy dadas a que las fotografíen.

Cerca de las 6 pm se termina el día, con la llegada a Uyuni. Con algo de dolor corporal y necesitando una ducha con urgencia, pero todo eso vale la pena después de la gran aventura, de los lugares que recorriste, las historias que escuchaste y las personas que conociste. Así que, de verdad, hagan este tour. Se los recomiendo porque es una experiencia inolvidable.

 

 

Datos para el día tres.

  1. Lo dije antes y lo repito otra vez. Si no tienen nada que los amarre, váyanse a Chile. El transfer cuesta 70 Bs
  2. Recuerde que la piscina de aguas termales NO es gratis: 9 Bs.
  3. Los baños en el mismo lugar cuestan 2 o 5 Bs. No puedo recordarlo.
  4. No sea como yo y lleve traje de baño para aprovechar las aguas termales.
  5. Si es asquiento, omita mi comentario anterior.
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