Universidad de Chile

 

No es ningún secreto mi pasión por el fútbol y en específico por la Universidad de Chile. La historia de este amor se comenzó a escribir desde que era pequeña, pues la mayoría de mi familia hincha por la U, pero me atrapó completamente hace unos 4 años.

Recuerdo que era Octubre de 2011, un año de dulce y agraz, hacía poco habían terminado conmigo y yo caminaba como autómata zombie por la vida, levantándome todos los días para ir a la Universidad, estudiar, hacer mis trabajos y hacer que la vida siguiera su curso normal. Uno de mis mejores amigos de esa época, hincha acérrimo de la U, me vio tan de capa caída que me invitó un día al estadio. Desde que era chica que no pisaba el Estadio Nacional para un partido de la U, así que acepté la oferta, motivada por la novedad.

No fue un gran partido. La U jugó con Deportes Iquique, que en ese tiempo tenía entre sus filas a Arturo Sanhueza, ex-jugador de Colo Colo, aborrecido por la parcialidad azul. Así que nos entreteníamos gritando insultos a la cancha, mientras el partido se desarrollaba en la cancha. El partido terminó con un empate 2-2, pero la sensación que me quedó luego de gritar y cantar a todo pulmón, fue…liberadora.

1_2_1006_da_768
Seymour en el partido de Ida de la final del Apertura 2011 (Fuente: LUN)

Ya había celebrado el título del Apertura 2011. Aquel partido que la U dio vuelta en la cara de la UC. Recuerdo que se me humedecieron los ojos cuando vi a Felipe Seymour llorar de frustración y tristeza en el partido de ida, en que la UC dio su primera estocada. Me tocó el corazón ver a la hinchada durmiendo afuera del estadio para conseguir una entrada para la final (que se jugaba en el Nacional). La UC era la favorita, estaba ya alzando el trofeo de campeón, cuando la U hizo lo imposible y le dio vuelta el partido de manera categórica. Fue un milagro. Un milagro que lloré en mi casa.

Desde esa ida al estadio en Octubre, mi vida se centró en volver a experimentar esa alegría, esa euforia. Y comencé a ir regularmente al estadio, acompañada de mi hermana, para seguir cantando a todo pulmón, para seguir gritando los goles y seguir sufriendo cada vez que perdíamos. La idea a la que todo hincha de la U logra acostumbrarse es a la incondicionalidad. No importa el resultado, la hinchada siempre debe estar ahí.

Por coincidencias de la vida nací un 24 de mayo, mismo día en que se celebra el aniversario de la institución, así que me gusta creer (y decir) que nací para amar a este equipo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s